{"id":36,"date":"2022-11-18T16:09:03","date_gmt":"2022-11-18T16:09:03","guid":{"rendered":"https:\/\/egparraga.es\/?p=36"},"modified":"2022-11-18T16:09:31","modified_gmt":"2022-11-18T16:09:31","slug":"esa-nina-del-fondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/egparraga.es\/?p=36","title":{"rendered":"Esa ni\u00f1a del fondo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-justify\">Te la vas a encontrar al fondo, en la esquina, o quiz\u00e1 en esa tierra de nadie que son las filas intermedias de pupitres. En una zona donde considere que puede pasar m\u00e1s desapercibida, camuflarse entre una docena de compa\u00f1eros que, seguramente, llamar\u00e1n la atenci\u00f3n mucho m\u00e1s que ella. Eso, si es que la han dejado sentarse donde quiera. Si ha sido el profesor quien ha elegido los sitios, habr\u00e1 acatado el suyo sin protestar, cabizbaja; quiz\u00e1 maldiciendo por dentro, pero sin decir palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ella no habla. <strong>Nunca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Puede que tardes en verla, en ser consciente de la presencia de esa ni\u00f1a que evita a toda costa cruzar la mirada con la tuya; <strong>que te observa de reojo, rogando internamente para que no te dirijas a ella.<\/strong> O puede que, parad\u00f3jicamente, capte tu atenci\u00f3n de inmediato, como dos iguales que se reconocen. Casi seguro que vas a tardar en aprenderte su nombre, y que en m\u00e1s de una evaluaci\u00f3n escuchar\u00e1s a alguno de tus compa\u00f1eros preguntar \u201c<em>\u00bfy esa qui\u00e9n es? A ver, ens\u00e9\u00f1ame las fotos, que no le pongo cara\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Seguro que <strong>vas a sentir la tentaci\u00f3n de dejarla tranquila<\/strong>. De evitar a toda costa el preguntarle delante del resto de la clase, sacarla a la pizarra o hacerla exponer. Lo har\u00e1s pensando en su bien, en lo mal que lo pasa cuando la obligan a hablar en p\u00fablico. En c\u00f3mo le tiembla la voz, las manos, las piernas, todo; en c\u00f3mo se pone colorada y pierde el hilo. En las risas disimuladas de los compa\u00f1eros. En lo inc\u00f3modo que te sientes al presenciar c\u00f3mo una de tus alumnas sufre por algo que, realmente, puede evitarse.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que respetar\u00e1s su silencio, pensando que es por su bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, compa\u00f1ero o compa\u00f1era: d\u00e9jame decirte que te equivocas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQue c\u00f3mo lo s\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Yo fui esa ni\u00f1a.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-larger-font-size wp-block-heading\"><strong>Cuando la timidez se vuelve patol\u00f3gica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Quien escribe esto es t\u00edmida. Muy t\u00edmida. La timidez es un asco absoluto, pero solamente en una etapa de mi vida me coart\u00f3 realmente. <strong>Y tuvo mucho que ver con el colegio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En EGB yo era lo que ahora considero una<em> t\u00edmida funcional. <\/em>Con cuarenta criaturas en clase, hab\u00eda poco espacio para las sutilezas; mis maestros demasiado hac\u00edan con tenernos m\u00e1s o menos domados, y no dudaban en hacer cosas horribles como preguntarnos a diario la lecci\u00f3n -\u00a1por orden de lista!- o sacarnos a la pizarra. Y yo no ten\u00eda el menor problema en hacerlo. \u00bfMe pon\u00eda m\u00e1s nerviosa que mis compa\u00f1eros? Sin duda. Pero la perspectiva de tener que corregir la tonelada de ejercicios que hab\u00eda hecho la tarde anterior no me provocaba tanto estr\u00e9s como para que acudir a clase me resultara intolerable. Lo pasaba mal un momento, pero ya est\u00e1. A veces hasta me ofrec\u00eda voluntaria. Y no dudaba en apuntarme para tocar el saxof\u00f3n delante de todo el colegio en el festival de fin de curso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Todo eso cambi\u00f3 en el paso a 1\u00ba de la ESO. Las clases redujeron notablemente su n\u00famero, los compa\u00f1eros que ten\u00edan problemas con los estudios pasaron a un grupo especial que daba clases en otro sitio y, por alg\u00fan motivo, <strong>los nuevos profesores que me tocaron en suerte consideraron la idea de dejarme tranquila durante los cuatro cursos de la Educaci\u00f3n Secundaria Obligatoria<\/strong>. Con notables excepciones, not\u00e9 perfectamente como mis profes dejaron de obligarme a salir a la pizarra, corregir o exponerme en p\u00fablico de cualquier forma. Lo que yo, en principio, recib\u00ed como una aut\u00e9ntica bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y no es que les culpe, pero ahora, en mi adultez, puedo afirmar que aquello no me hizo ning\u00fan bien. Porque, libre de esas contadas ocasiones en las que me obligaban a tirarme a la piscina, <strong>mi yo de doce a\u00f1os aprovech\u00f3 para esconderse a\u00fan m\u00e1s en s\u00ed misma<\/strong>. Jam\u00e1s me prestaba voluntaria y nunca levantaba la mano para nada. Si alguna vez ten\u00eda que hablar en p\u00fablico, lo pasaba mucho peor que antes, hasta un punto de resultar traum\u00e1tico. Del saxof\u00f3n, ni hablamos. De hecho, no continu\u00e9 mis estudios de m\u00fasica, entre otras cosas, por no pasar la verg\u00fcenza de tener que tocar frente al tribunal de acceso al Conservatorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Podr\u00e9is pensar que la situaci\u00f3n mejor\u00f3 cuando crec\u00ed, pas\u00e9 a Bachillerato y despu\u00e9s a la Universidad, pero ocurri\u00f3 todo lo contrario. De hecho, <strong>fue en mi (pen)\u00faltimo a\u00f1o de universitaria cuando se demostr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto mi timidez me hab\u00eda jodido la vida:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Era el \u00faltimo cuatrimestre, y l\u00f3gicamente yo esperaba terminar la licenciatura en los cinco a\u00f1os preceptivos. Pero entonces entr\u00e9 en la primera clase de una asignatura y me encontr\u00e9 con algo que no hab\u00eda previsto: en aquella materia no se hac\u00edan ex\u00e1menes, no se daban apuntes, y el temario era poco m\u00e1s que un adorno. <strong>Aquella asignatura se aprobaba simplemente yendo a clase a diario y hablando con el profesor<\/strong> del texto o el libro que hubiera seleccionado. Y ya est\u00e1. Aprobado garantizado. Aquello, que hubiera sido un caramelito para cualquier otro, a m\u00ed me provoc\u00f3 un ataque de ansiedad el primer d\u00eda, y un miedo cerval a acudir a la Facultad. Me acab\u00f3 superando: a las dos o tres clases, fui a Secretar\u00eda a darme de baja. As\u00ed fue c\u00f3mo me toc\u00f3 comerme un curso m\u00e1s, retrasando un a\u00f1o el momento de licenciarme, lo cual tuvo consecuencias igualmente divertidas como perder la \u00faltima convocatoria del CAP y tener que cursar la primer\u00edsima edici\u00f3n del M\u00e1ster del Profesorado. <strong>Mi timidez se hab\u00eda convertido en patol\u00f3gica<\/strong>. Y el futuro, teniendo en cuenta que la salida profesional m\u00e1s obvia pasaba por la docencia, se antojaba muy muy negro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Afortunadamente para m\u00ed, aquel a\u00f1o de m\u00e1ster y preparaci\u00f3n de oposiciones fue <strong>tan traum\u00e1tico como terap\u00e9utico<\/strong>. Porque di con un preparador de oposiciones que, al contrario que mis profesores de la ESO, no respet\u00f3 mi silencio en absoluto. Al rev\u00e9s. En dos clases me hab\u00eda fichado; a la tercera, se\u00f1al\u00f3 la pizarra y me dijo <em>\u201cElena, hoy expones t\u00fa\u201d.<\/em> Fue una exposici\u00f3n ag\u00f3nica en la que vi rebullirse de incomodidad a mis compa\u00f1eros y al propio preparador. No olvidar\u00e9 nunca lo que me dijo al acabar<em>: \u201cas\u00ed no puedes ir a las oposiciones, te voy a hacer exponer hasta que te acostumbres a hablar en p\u00fablico\u201d.<\/em> <strong>Cumpli\u00f3 con su palabra.<\/strong> Y gracias a \u00e9l pude superar con \u00e9xito los hitos que aquel curso infernal me ten\u00eda marcados, culminando con la encerrona frente al tribunal de oposiciones, que me felicit\u00f3 y me plant\u00f3 un primoroso 10. As\u00ed hasta el d\u00eda de hoy, en el que vuelvo a ser una t\u00edmida funcional, capaz de no vacilar si tiene que descolgar el tel\u00e9fono para dar informaci\u00f3n a alguna familia, de moverse con soltura entre decenas de chavales e incluso de disfrutar hablando en p\u00fablico cuando tiene que hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y otra cosa m\u00e1s: he vuelto a tocar el saxof\u00f3n en los festivales de fin de curso.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Entonces, \u00bfqu\u00e9 hago con esa alumna del fondo?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Hay una corriente de opini\u00f3n dentro del mundo educativo que propugna por dejar a los chavales t\u00edmidos tranquilos. Desde que la participaci\u00f3n no es evaluable, no es necesario hacerles pasar por ese mal rato. Hay que respetar quien no quiera levantar la mano ni participar, porque cada uno es como es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Otra corriente sigue anclada en la falta de consideraci\u00f3n de mis maestros del colegio. Preguntar a diario y sacar a la pizarra, sin importar qui\u00e9n sea ni preocuparse por lo que sienta. Y la verdad es que, como terapia de choque, es estupenda. Pero corremos riesgo de generar a\u00fan m\u00e1s ansiedad que la que ese chaval o chavala trae ya de casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Mi opini\u00f3n es que <strong>no se debe forzar a nadie, pero tampoco tenemos que eludir nuestra responsabilidad en acompa\u00f1ar al alumnado<\/strong>, en animarle a superarse a s\u00ed mismo, en dotarles de herramientas para que sean cada vez mejores. Una vez detecto la presencia de uno de esos alumnos que no quieren ni que les mire, me las compongo para acercarme a ellos con sutileza, dej\u00e1ndoles claro que voy a intentar sacarles de su cueva, pasito a pasito y con mi ayuda. Intentando no arrastrarles, sino acompa\u00f1arles por todo el proceso, d\u00e1ndoles confianza, anim\u00e1ndoles a participar cada vez m\u00e1s hasta que sean capaces de exponer un trabajo delante de sus compa\u00f1eros o de salir a la pizarra sin que les tiemble la voz. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A veces, llegamos al final del camino. Otras, damos tan solo peque\u00f1os pasitos. Pero siempre avanzamos, lentas pero seguras. Con mucho trabajo, mucha charla, muchos gestos c\u00f3mplices, mucho refuerzo por mi parte y (sobre todo) mucho esfuerzo por la suya.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y cuando llega el d\u00eda en el que veo a esa ni\u00f1a del fondo levantar voluntariamente la mano, siento que todo ha merecido la pena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te la vas a encontrar al fondo, en la esquina, o quiz\u00e1 en esa tierra de nadie que son las filas intermedias de pupitres. En una zona donde considere que puede pasar m\u00e1s desapercibida, camuflarse entre una docena de compa\u00f1eros que, seguramente, llamar\u00e1n la atenci\u00f3n mucho m\u00e1s que ella. 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