[Lo que sigue es un relato de la aventura “Banksiae” del segundo arco de La Sangre Maldita.]
“LA SANGRE MALDITA”
LA VERAZ E INCUESTIONABLE CRÓNICA DEL ASCENSO DE NAERYS FUEGOSCURO
Por Aethar Mares, alias “Tinto”

Crónica V: BANKSIAE
Tras narrar a vuesas mercedes cómo se llegó a la inevitable situación de la Segunda Rebelión Fuegoscuro, llega el momento de revelaros cómo nuestra reina Naerys Targaryen Fuegoscuro, reina de los Rhoynar, los Ándalos y los Primeros Hombres, soberana de los Cinco Reinos y Protectora del Reino, se dedicó durante el año 209 d.C. a enviar distintas expediciones a diversos lugares de Poniente y Más Allá para debilitar al vil enemigo.
Empezaré por la larga aventura que tuvo como destino Altojardín, hogar ancestral como todos bien saben de la familia Tyrell, y lugar donde una usurpadora conocida como Rose Flores, alias Banksiae, se erigió como supuesta Naerys Fuegoscuro. ¡Habráse visto la ocurrencia! Nuestra reina, auxiliada por su entonces consejero, Lord Gunthor Hightower, decidió enviar para allá una pequeña más eficaz partida de infiltración, a la sazón compuesta por:
- Alysanne Lannister, la perla de Roca Casterly. Recién roto su compromiso con el rey Rodrik Stark, sin duda tal misión la ayudaría a superar el dolor causado por saber que los afectos del Guardián del Norte iban por otro lado.
- Jonquil Darklyn. Ah, la heredera del clan Darklyn de Desembarco del Rey, esta misteriosa muchacha de gran educación y noble cuna que había salido por patas de la capital. Estábamos a punto de entender por qué.
- Farid Martell, alias “El Inmortal”. ¡Cuánto tiempo sin ver al Inmortal en acción. Los Siete saben que son muchos los ojos que habían seguido todos y cada uno de los movimientos de sus bien formados músculos mientras entrenaba en Invernalia.
- Elianna Martell. La vástaga de la Serpiente Roja, después de haber colaborado en mi afortunado rescate de las mazmorras de los Targaryen, estaba más que preparada para enarbolar su lanza en defensa de Dorne.
Juramentos en Roble Viejo
El viaje de nuestros héroes a Altojardín empezó en un territorio fronterizo con las Tierras del Oeste: Roble Viejo, el asentamiento de la Casa Oakheart, una casa antigua y noble, de las más importantes del fértil Dominio. Allí señoreaba por aquel entonces el ya maduro Lord Alester Oakheart, quien tenía un hijo, Athor, un muchacho de porte grande e inteligencia pequeña, como suelen ser los herederos de las venerables casas de Poniente.

Al acercarse a Roble Viejo, los cuatro enviados pudieron comprobar cómo abandonaba el fuerte un pequeño y muy mal encarado grupete de la Casa Tarly. Los encabezaba Lord Maxir Tarly, Arcoveloz. Por su cara, tan larga que casi rozaba los cascos de sus caballos, nuestros amigos infirieron que el arquero se marchaba de Roble Viejo sin aquello que había ido a buscar.
Lo que había ido a buscar era el apoyo de los Oakheart a los Targaryen, como supo nuestro cuarteto en cuanto se presentó en Roble Viejo como emisarios de nuestra benefactora Naerys Fuegoscuro. Averiguaron nada más entrar, sagaces como ellos son, que aunque en teoría los Oakheart debían obediencia a los Tyrell, el heredero Athor no estaba muy de acuerdo con ello. No tardaron en saber el por qué: la casa Oakheart había ofrecido a Athor como futuro esposo de Rose Flores, y esta le había rechazado. ¡Increíble tamaña osadía! ¿Quién podría decirle que no a ese pelazo?
La labia de Alysanne y Jonquil, las dotes de seducción de Elianna y el puro terror que siempre impone Farid cuando te mira silencioso y mohíno hicieron el resto. Los Oakheart, allí sobre la marcha, juraron fidelidad a nuestra causa Fuegoscuro. Ah, que les ofrecieran el futuro señorío de Altojardín también tuvo algo que ver, por supuesto.
Puesto que Alester y Athor habían sido convocados a Altojardín para jurar fidelidad a Rose Flores, nuestros héroes lo tuvieron claro: se harían pasar por guardias y doncellas de los Oakheart para infiltrarse en la fortaleza de Rose Flores. ¿Qué podría salir mal?
Arqueros en la posada
Como es preceptivo, al poco de iniciar el viaje los Oakheart se detuvieron en una posada, que tampoco es plan de dormir al raso entre estiércol de caballo cuando uno es noble. Athor intentó sucesivamente un acercamiento con las tres féminas del grupo, pero al final tuvo que conformarse con dormir con el bueno de Farid. Este humilde cronista no puede ocultar su envidia. ¡Quién pudiera conciliar el sueño a la vera de su cimitarra!
En la posada y mediante el infalible método de pegar la oreja los enviados recolectaron algo más de información de la pérfida usurpadora. A saber: la llamaban Banksiae porque tenía la dulzura de una rosa pero no sus espinas. Pero en realidad no, porque sí que tenía espinas, solo que eran otros quienes las enarbolaban y sangraban por ella: los llamados Jardineros de la Medianoche, la guardia pretoriana de Banksiae. (¿De dónde se me habrá ocurrido el nombre de guardia pretoriana? No lo sé, pero suena bien. ¡Otra genialidad del mejor juglar de Poniente!)
El problema es que al poco de estar allí unos hombres Tyrell se levantaron y se fueron, siendo seguida su marca por unos más que sospechosos gritos así como de señor atravesado por una lanza (de verdad, quiero decir, porque les aseguro que yo sé distinguir). Y al salir se encontraron al citado Arcoveloz y su tropilla, en pleno acto de asesinar a los desventurados Tyrell.
Nuevos aliados y cuerdas rotas
Tras un amago de contienda en la que la astuta Elianna cortó la cuerda de Arcoveloz (no es una metáfora, aunque bien podría serlo), las dotes conversadoras de las bellas Alysanne y Jonquil, más la presencia silenciosa pero imponente del enorme Farid, consiguieron que la sangre no llegara al Forca Verde y conseguir tener una conversación civilizada con Maxir Tarly. El hermano pequeño de Samwell Tarly, de quien sin duda heredó su ferocidad pero a quien, en opinión de este juglar, supera y mucho en apostura, contó a nuestros héroes que la Casa Tarly se ha declarado en rebeldía frente a los Tyrrell por el pequeño detalle de haber envenenado a Samwell “el Feroz” Tarly. ¡Fruslerías! Además, mientras los Tyrrell han constituido su propio bando, los Tarly se mantienen leales al rey Aerys II… Al menos, de momento.

Ya que estaban, el bueno de Maxir les contó también que una bestia extraña acechaba los campos del dominio. Bestia que, por cierto, no pudo ser encontrada; quizá sea motivo central de futuras baladas. En cualquier caso se firmó una tregua entre Tarly y nuestros enviados, accediendo el primero a unirse a las tropas de nuestra legítima Reina Dragón.
Intrigas en Altojardín
Al fin Elianna, Farid, Jonquil y Alysanne llegaron a Altojardín, haciéndose pasar por parte del séquito de los Oakheart. Engaño que probablemente duró lo que tardó Rose Tyrrell, Banksiae, en ponerles la mirada encima. Nuestros cuatro intrépidos enviados pasaron momentos de tensión mientras la Rosa Sin Espinas les examinaba.

Rápidamente identificaron las peculiaridades del lugar y los detalles que habrían de ser tenidos en cuenta:
- La mayoría de sirvientes de Rose parecían idos, así casi como si estuvieran hechizados. Las primeras sospechas recayeron sobre el vino. El bueno del maestre de la fortaleza les confirmó que hacía tiempo se había extendido una extraña pandemia: ¡los sirvientes no dormían por la noche, y parecía afectarles en exceso la luz solar! Jamás se ha leído nada igual.
- Leo Tyrrell, el hermano de Banksiae, no parecía afectado por la extraña pandemia. A decir verdad, y aunque se rumorea que su afecto va más allá de lo fraternal (¡oh, los escándalos que mi lira no puede cantar con claridad!) pronto descubrieron que hasta él se había dado cuenta de que algo raro ocurría con Banksiae.
- Otro que andaba con la mosca detrás de la oreja era el capitán de la guardia, Ser Aeron Redwyne, el Caballero del Vino, ¡extraño nombre para una persona abstemia! Además de ser un madurito sexy, Ser Aeron es todo un hombre de honor, y se ofreció a ayudar a los héroes en cuanto quedó claro que Rose Tyrrell no estaba jugando limpio. Ya de paso, Ser Aeron les contó que todo había empezado con la visita de un extraño tipo de aspecto foráneo y nombre impronunciable, que al parecer le había llevado a Rose un extraño objeto: ¡una espada de acero valyrio con un tritón verde en la empuñadura!
- Rose Tyrrell tiene un jardín privado y vigilado fuertemente por su guardia personal, los ya citados Jardineros de la Medianoche, ¡qué nombre tan evocador! Seguro que son buena gente.
Las Rosas de Sangre
En su periplo por Altojardín, nuestra inteligentísima Jonquil Darklyn hizo un descubrimiento que estremeció a todos los presentes: encontró un libro ancestral en donde se narra la historia de las Rosas de Sangre, descendientes de los Niños del Bosque se mezclaron con sangre Targaryen dando lugar a extrañas criaturas. El libro señalaba que “solamente una mujer Targaryen puede acabar con una Rosa de Sangre”. Ese fue el momento en el que Jonquil decidió hacer a sus compañeros partícipes de un secreto: ¡ella también es de linaje Targaryen!
Finalmente se produjo el enfrentamiento con Banksiae, a quien encontraron en su jardín privado. Con la inestimable magia de sangre aportada por Jonquil Darklyn, nuestros héroes consiguieron acabar con la Rosa de Sangre, que tenía, por cierto, este aspecto:

La buena noticia es que Rose Tyrrell había quedado neutralizada, y que Leo Tyrrell había aceptado unirse a la causa de Naerys Fuegoscuro.
La mala noticia es que justo en ese momento un dragón (¡¡un dragón!!) decidió aparecer y quemarlo todo, incluyendo a los pobres Tyrrell y destruyendo el Dominio, ancestral hogar de los Gardener y granero de todo Poniente.

Y aquí acaba esta crónica de Tinto, testigo veraz de los sucesos que acaecieron durante la Segunda Rebelión Fuegoscuro y, para que en el futuro sirvan de ejemplo a los jóvenes que habrán de emular la heroicidad de Naerys Fuegoscuro y sus seguidores, quedará para siempre escrita en este libro.