[Lo que sigue es un relato de la aventura “Lágrimas de sangre” del segundo arco de La Sangre Maldita.]

 

“LA SANGRE MALDITA”

LA VERAZ E INCUESTIONABLE CRÓNICA DEL ASCENSO DE NAERYS FUEGOSCURO

Por Aethar Mares, alias “Tinto”

Yo te canto lo que quieras al oído

 

CRÓNICA VI: LÁGRIMAS DE SANGRE EN EL NIDO DE ÁGUILAS

Tras las asombrosas y gloriosas gestas relatadas anteriormente, es deber de este humilde, apuesto y siempre veraz juglar relatar cómo nuestra legítima y radiante reina, Naerys Targaryen Fuegoscuro, viajó al inexpugnable Nido de Águilas para ganarse el favor del Valle.

No lo hizo sola, por supuesto. Acompañaban a Su Alteza una comitiva que haría temblar y suspirar a cualquier ejército a partes iguales: 

  • Mara Martell, la princesa de Dorne, tan directa como firme es su moral y su orgullo dorniense.
  • Lancel Lannister, astuto y pragmático, ¡sin duda alguna es la mente de Roca Casterly! 
  • Lynara Stark, la prima de Rodrik Stark, Rey en el Norte. ¡Cuán encantadora es la inteligentísima, amable y a la vez implacable Lynara! ¡Y está soltera! Este juglar hace un llamamiento a todos los jóvenes de buena disposición para que resuelvan pronto tal injusticia.
  • Alaric Stark, el hermano menor del ya mencionado monarca norteño. ¡El sinpar mejor guerrero de todo el Norte! Su espada es tan rápida como los latidos de mi corazón al verle entrenar.
La tropa

Lágrimas, Traiciones y Estatutos Llorosos

En su llegada al Valle de Arryn, donde se acantonaban todos los malditos indecisos que aún no habían tomado partido por la Reina Verdadera (¡que los Siete maldigan su ceguera!), nuestros valientes anotaron un detalle que no les pasó desapercibido: el pueblo observaba a Naerys con verdadera devoción y esperanza. ¡Ah las gentes humildes, siempre perciben lo que a sus señores les pasa por alto! Los nuestros, astutos como de costumbre, interrogaron a algunos de ellos y descubrieron algo sorprendente a la par que aterrador: ¡una de las pozas del Valle de Arryn, llamadas las Lágrimas de Alyssa, se habían tornado de color rojo como la sangre! ¡Burbujeaban como si estuvieran hirviendo! ¡Y aquel que se dejaba tocar por las aguas tenía espantosas visiones! ¡Estoy tan alterado que no puedo dejar de usar exclamaciones!

El Caballero de la Puerta. Por algún motivo desconfío innatamente de él

Al llegar a las formidables Puertas de la Sangre, fueron recibidos por Baelish, el Caballero de la Puerta. Un hombre de orígenes supuestamente humildes que fingía cordialidad, pero que no lograba engañar del todo a la aguda perspicacia de nuestra comitiva. Tras ascender en las vertiginosas y nada aptas para cardíacos cestas del Nido de Águilas, un presagio oscuro les aguardaba en los jardines: la impasible estatua de Alyssa Arryn, quien da nombre a la poza ya mencionada, célebre por no haber derramado jamás una lágrima cuando asesinaron a su familia, lloraba sangre de forma literal, tiñendo la piedra con un rastro escarlata. ¡Magia oscura en las altas montañas!

Las intrigas no hicieron más que empeorar en el salón del trono. Lady Alys Arryn los recibió con el corazón roto y la corte dividida. Su propio esposo, Señor de la rica Casa Grafton, había desertado para unirse a los falsos y usurpadores Targaryen. Sus consejeros, el venerable Lord Horton Redfort, la contundente Teora Hunter y el presumido Lyn Corbray (¡siempre alardeando de tener una espada de acero valyrio, Dama Desesperada! ¡Desesperados estaban nuestros protagonistas cada vez que el muy pesado lo mencionaba!) se debatían entre apoyar a nuestra Reina o al bando traidor.  Y, por si los Siete no la hubieran castigado bastante, su propio hijo, el joven Osgood, había intentado asesinarla con una daga y ahora se pudría en las temibles celdas del cielo. ¡Qué familia tan disfuncional!

Lyn Corbray y Teora Hunter. El caso es que me suena haberles visto antes.

El Prisionero y la Poza Prohibida

Sagaces y justos como son, nuestros héroes decidieron no sacar conclusiones precipitadas y bajaron a interrogar al chiquillo. Encontraron a Osgood en una celda abierta al vacío, encogido, asustado y sin el más mínimo recuerdo de su supuesto intento de matricidio. Lo único que el muchacho confesó fue haberse bañado a escondidas en una de las pozas secretas de las Lágrimas de Alyssa, acompañado de un joven guardia llamado Jakor.

Tras largas disputas entre nuestros héroes, que se debatían entre meter al niño en un saco y llevárselo (Lancel), ir de frente con Lady Alys (Mara), negociar amablemente (Lynara), usar su peso como reina (Naerys) o asomarse a la caída vertiginosa de las Celdas del Cielo (¡ten cuidado, Alaric!), decidieron informar al guardia de sus intenciones de salir de allí con Osgood. El guardia, que ya simpatizaba un tanto con el chaval (“mejor que se lo lleven, con lo torpe que es, cualquier día se escurre y se cae”, sentenció), y animado por las tretas Lannister de Lancel, les dejó pasar sin problemas.

Mucha cara de espabilado no tiene

Tras llevarse a Osgood, convencidos de que el joven heredero estaba bajo el influjo de la misma vil magia de sangre que hemos visto asolar Poniente, el grupo decidió hablar con Lady Alys, con quien tuvieron una honesta y conmovedora conversación:

LADY ALYS: ¡Estoy totalmente convencida de la lealtad de mis guardias! Son completamente insobornables.

LANCEL: Acabo de sobornar a uno de ellos.

Ante la realidad que mostraban nuestros héroes, Lady Alys accedió a que estos visitaran la poza con su unigénito y heredero, haciendo jurar a Lynara, por la sangre que las une, que todo lo que habían relatado era cierto. 

Lady Alys, divina en su vestido

Mientras tanto, fuera de allí tenían lugar extrañas propuestas de matrimonio: Osgood informó a Naerys de que estaba soltero y en unos años podría casarse con ella, a lo que nuestra Reina contestó con ternura pero sin comprometerse. Instantes después, fue el mismo Lyn Corbray quien pidió su mano; la Reina (¿cuyos afectos, quizá, se inclinan más hacia el buen Alaric y su infalible mano diestra?), aprovechó el coqueteo para convencer a Corbray de enseñarle su espada (me refiero a Dama Desesperada) y, ya de paso, descubrió algo chocante: el joven Corbray llevaba un alfiler con un rubí idéntico al que suele portar quien hasta entonces era su mano derecha, el ¿fiable? Lord Gunthor Hightower.

Tras estos momentos entrañables de ligoteo entre jóvenes, nuestros héroes se pusieron de nuevo en marcha. Audaces como son, decidieron pasar de buscar al tal Jakor se dirigieron directamente hacia la poza, oculta en un lugar de las escarpadas, traicioneras y absolutamente desconocidas para ellos montañas de Nido de Águilas, guiados por un preadolescente desorientado. ¡Tan solo a nuestros titanes se les ocurriría algo tan brillante!

La Trampa Sangrienta

Guiados por el muchacho a través de senderos poco firmes (donde más de uno tuvo que demostrar que sus clases de atletismo en Invernalia valieron la pena), la terrible verdad se reveló en un claro del bosque. ¡El guardia Baelish era un traidor a sueldo de la magia oscura!. Bajo el influjo de un hechicero que prometió falsas riquezas (un tal Malevar Valtheon, nombre que me recuerda a cierto cantor enemigo y supuestamente muerto), Baelish había sumergido un artefacto profano en el agua, concretamente una roca, una de las hijas de Aeksiros: Ghaelythys la Bebesangre. ¡Evocador nombre!

El arroyo burbujeaba rojo y caliente como la lava. De repente, una fuerza mental intentó quebrar la voluntad de todos. Los aldeanos y los mismísimos nobles del Valle cayeron presa del embrujo: ¡Teora Hunter y el engreído Lyn Corbray avanzaron como marionetas asesinas!. La fiera Teora disparó contra Lynara y se abalanzó sobre nuestra reina con una daga, pero la implacable Mara Martell la despachó atravesándole el cuello con su lanza. Mientras tanto, Lancel intentaba buscar una salida táctica negociando e intentando contener el caos , y nuestro inigualable Alaric Stark cruzaba aceros con Lyn Corbray, enfrentándose a pecho descubierto contra la mítica espada de acero valyrio, Dama Desesperada.

El Despertar del Dragón y el Renacer de la Reina

Mientras el acero chocaba, nuestra gloriosa reina Naerys hizo lo que solo la verdadera sangre del dragón resistiría: ¡se zambulló de cabeza en las aguas de sangre hirviente!. El agua mágica la rechazaba, pero en el fondo encontró el origen del mal: una horrible estatua antropomorfa de piedra negra, la citada Bebesangre. Con la furia de los que están destinados a reinar, la golpeó y destruyó. Al instante, la voz de la hechicera en su cabeza se quebró, el control mental se desvaneció y las aguas empezaron a recuperar su transparencia.

Pero el destino es un juglar caprichoso. ¡Justo en ese instante, un inmenso dragón rojo y furioso apareció escupiendo fuego y calcinando a los campesinos embrujados!. El pánico y el terror cerval paralizaron a todos; nobles y plebeyos, leones y lobos quedaron clavados en el sitio. A todos… menos a nuestra Reina.

¿Otra vez tú?

Alzando el rostro hacia la colosal bestia, Naerys habló con la antigua lengua de sus ancestros, el Alto Valyrio: “¡Sírveme!”. Y la bestia, reconociendo a su verdadera e indiscutible ama, aterrizó dócilmente y le ofreció el cuello para que la montara. Montada a lomos del dragón, Naerys aterrizó en el Nido de Águilas mientras las banderas del dragón negro se izaban en todo el castillo. Lady Alice Arryn juró sumisión absoluta, y Lyn Corbray, avergonzado de su debilidad mental, entregó la mismísima Dama Desesperada al gran Alaric Stark, reconociendo que la espada estaría mejor en las manos del Lobo Guerrero.

Sombras Metálicas en el Horizonte

¡Todo parecía un triunfo legendario digno de mis mejores canciones! Pero la gloria es efímera. Mientras nuestros héroes se preparaban para celebrar, una bandada de cuervos trajo la peor de las calamidades: Invernalia, el corazón del Norte, había caído presa de las llamas del falso dragón tricéfalo.

Y como si la noticia no fuera suficiente para helarnos la sangre, un último rugido hizo temblar las cumbres del Valle. Al alzar la vista, tres sombras colosales, desprovistas de escamas y cubiertas por lo que parecía ser una gélida armadura de metal o sal, se dirigían directas hacia el Nido de Águilas….

Aquí debo interrumpir mi crónica, mis fieles oyentes, pues parece que me va a tocar afinar la lira y preparar la espada. ¡Hasta la próxima balada!

By Elena

Profesora de Geografía, Historia, Historia del Arte y lo que surja. Rolera y autora de rol a tiempo parcial. En este blog encontrarás mis aventuras autopublicadas, recursos para rol en el aula, guías y materiales para mi asignatura y mi intransferible opinión personal sobre diversos asuntos.

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